Los individuos que anteriormente eran solo espectadores, ahora son más voces las que se escuchan, que rompen esa estructura de información para sólo unos pocos, teniendo la oportunidad y el espacio para acceder a la información, emitirla y compartir o difundir la misma. Esto se ve reflejado cuando leemos diarios digitales, cuando entramos a páginas de enciclopedias, o abrimos un blog y comentamos nuestras opiniones acerca de diferentes temas, o también cuando a través de facebook, e-mail o twitter compartimos información para nuestros contactos. Las formas mencionadas de acceder, emitir o difundir información son algunos ejemplos entre los cuales hay muchísimos más.
La libertad de expresión es entonces otro derecho constitucional que con Internet se logra validar y masificar de a poco, ya que lograr que se respete y se aproveche adecuadamente estos dos derechos fundamentales es un proceso que toma tiempo.
A pesar de que los límites que anteriormente existían al ejercer el derecho a la información, fueron casi superados, aún persiste el analfabetismo digital. Esto quiere decir que actualmente muchas personas se ven perjudicadas ya que esta nueva herramienta requiere de un cierto conocimiento y práctica que no poseen por distintos condicionantes económicos y/o sociales.
